Luna...
En una noche como cualquier otra de esas previa a las festividades navideñas - las cuales odio secretamente- te conocí.
Esa noche la luna brillaba como nunca en un cielo, no despejado, pero cuyas nubes le daban un aire romántico al ambiente.
Un aire que nos envolvió durante toda la noche y que terminó en el más dulce beso.
El beso que inició el más tierno idilio.
Un idilio que desembocó en el más tierno amor.
Aún recuerdo nuestro primer beso. La luna brillaba y las luces de la ciudad hacian a la vez el papel de estrellas eléctricas que circundaban nuestro mundo y nos alejaban de la realidad por unos segundos.
Hoy agradezco a la luna, mi más cercana compañera, por haberte traido a mi.
Por esa forma tan repentina cómo apareciste.
Y por esa forma tan repentina cómo nos enamoramos.
Porque ha sido la luna nuestra celestina. Porque ha sido a lo largo de las noches oscuras que nuestros corazones se han entrelazado y hemos creado nuestra propia luz. Porque es gracias a la luna que hoy puedo decirte que te amo.

Styfler dijo
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8 Mayo 2008 | 05:00 PM